Hay una hora en Valle Lago, entrada la mañana, en que todo parece detenerse con la misma naturalidad con que las ovejas se tumban a la sombra.
Hay cosas que no caben en una ficha de alojamiento.
La hora exacta en que la luz cae sobre el prado. El modo en que las ovejas se mueven antes de que cambie el tiempo. El silencio particular de una mañana en el valle.
Este cuaderno es el lugar donde esas cosas se anotan. Apuntes del entorno, del ritmo de las estaciones, de lo que ocurre en Valle Lago cuando no pasa nada especial.